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El trabajo social con familias multiproblematicas

Publicado: 12/07/2010

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Además de multiproblemáticas, estas familias son también multiasistidas. Comprobaremos que están en contacto con numerosos servicios profesionales, sin que esto sea algún indicador de éxito o cambio. Cuando comenzamos una relación profesional con FMP debemos conseguir que el resto de profesionales que trabajan o han trabajado con las mismas se pongan en contacto o trabajen con nosotros. De esta forma evitaremos que nuestra intervención sea una más, parcializada y compartimentada, propia de un ámbito de actuación específico.

Los profesionales, aunque pertenezcan a diferentes servicios, deben situarse frente a la familia como un sistema, como una organización con hipótesis y finalidades compartidas. De ahí que sea imprescindible la elaboración conjunta de las variables explicativas de la realidad y situación familiar y el consenso en la intervención global centrada en el núcleo familiar, que optimice un abordaje exitoso.

Nuestra forma de trabajar en red debe diferenciarse de la forma de organización familiar caótica y desorganizada de las FMP. Trabajo en red no es otra cosa que intervenir en diferentes niveles y desde la complementariedad de los diferentes contextos.

Metodológicamente el trabajo en red se estructura de manera que se han de respetar los diversos niveles de complejidad organizativa, la especificidad de los contextos, tanto de control como de ayuda u otros, que definirán también las responsabilidades y quién tomará qué decisiones. Los límites y objetivos deben estar bien definidos y diferenciados, para evitar confusiones y dificultades posteriores, tanto entre los servicios como con las familias.

Se definirán conjuntamente los objetivos a corto, medio y largo plazo de las individualidades, así como de la globalidad familiar, las tareas concretas de cada servicio, los medios que se utilizarán, así como el calendario de próximas coordinaciones y reevaluaciones.

Hay que contemplar y diseñar una especie de mapa o de lista de señales que todos los servicios deberán conocer y tener presente, y que puedan o indicar la reincidencia o empeoramiento de alguno de los miembros o el deterioro del grupo familiar o alguna situación de riesgo hasta entonces no detectada o que se produce posteriormente y delante de la cual se debe replantear y redefinir la intervención.

Es importante no olvidar que la familia tiene que estar informada de la coordinación y enfoque común de los servicios, lo cual dará una coherencia y credibilidad a cada uno de los mismos.

Las dificultades y riesgos que se pueden dar en las diferentes fases de intervención y, por tanto, los límites profesionales son (Comellas, C., 1996):

- Estas familias se presentan ante los servicios en constantes y reiteradas situaciones de crisis. La tendencia de los servicios a resolver los problemas de forma inmediata provoca que no se pueda intervenir en las interacciones familiares. Se va entrando en la dinámica que la familia quiere, y ésta cada vez se volverá más insaciable y pedirá soluciones más inmediatas. Insatisfacción en la familia y en el profesional.
    
Debemos incorporar en la intervención con estas familias la variable tiempo de reflexión, y evitar entrar en dinámicas de respuestas inmediatas, que solucionan angustias inmediatas, en perjuicio del buen hacer profesional.

- Agotan al profesional y estos empiezan a experimentar las mismas sensaciones atribuidas a las familias: la falta de objetivos y planificación, decepción, inmediatez, tensión y pasividad, etc.

- Establecen relaciones de dependencia y cronicidad con los servicios y no logran independizarse. Existe el riesgo de que las familias se disuelvan en los servicios y que éstos entren a formar parte del sistema familiar y participen de la homeostasis.

- Otro de los riesgo es esperar grandes cambios en poco tiempo, objetivo que fracasará con toda seguridad. En cualquier familia, los cambios en las relaciones o la solución de las crisis, requieren de un largo periodo de tiempo. Hay que establecer objetivos a corto, medio y largo plazo, y realizar planes de mejora con las familias, reales, teniendo en cuenta sus capacidades. En muchas ocasiones el planteamiento de trabajo con estas familias impone unos objetivos ideales.

- Relación profesional-familia: si ésta es de excesiva separación no permitirá el enganche con la familia, no aceptará las indicaciones del profesional y reaccionará con desconfianza. Si la relación estrecha el profesional perderá agudeza reflexiva.

- No trabajar con contextos implícitos.

- Existe el peligro de reproducir en la intervención con estas familias el mismo proceso de dinámica de ellas, es decir, que los servicios actúen como goma elástica, conteniendo situaciones graves, entrando en el discurso familiar de no gravedad, para después, al no dar una respuesta que prevea situaciones más críticas, actuar extremadamente.

Indecisión para pasar a la práctica, por un miedo lícito a enfrentarse con transacciones humanas destructivas que provocan reacciones emocionales intensas. Debemos reconocer los sentimientos que traspasan estas situaciones de temor, cólera, injusticia..., para poder dominarlos, contextualizando la historia y la situación cotidiana de estas familias para poder entenderlas.

- Se pueden reproducir los bloqueos de la comunicación que se dan en las familias en la relación profesional-familia. Es el profesional quién debe establecer las normas de interacción y ampliar el límite comunicativo de estas FMP. Se deben poner palabras a las situaciones que viven y empezar a sustituir la acción por la reflexión.

- Los límites institucionales.

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Sobre el autor - Animacion Servicios Educativos

Formacion a distancia para educadores, animadores socioculturales, tecnicos en integracion social, maestras, trabajadoras sociales, pedagogas, estudiantes, voluntariado

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